Equivocándome, equivocándome...Triunfé conociéndome.
Esta semana era importante, el miércoles cumplía 29 años y por alguna razón tonta sin ningún tipo de base científica pensaba que sería una semana perfecta y nada más lejos de la realidad. Me he dado cuenta de que voy cumpliendo años y sigo cometiendo errores, incluso más que cuando era una adolescente. Sigo dándome golpes con la realidad, a veces predecibles, pero con la mala costumbre de ponerme una venda en los ojos para no ver lo que se viene. Me engaño, constantemente, porque me da miedo el dolor. Porque soy sensible, a niveles inimaginables. Lloro mucho, cada vez con más facilidad. No sé si está bien, pero soy así y sé que es algo que no va a cambiar. Personas PAS creo que nos llaman, esa manía que tenemos ahora de ponerle nombre a todo, básicamente una llorona. Trato de hacer las cosas lo mejor posible, trato de ser empática, de estar para todo el mundo y a veces siento, quizás egoístamente, que poca gente lo hace por mí. Ya os digo, ha sido una semana dura y puede que no esté si...